Nuestros hermanos en Venezuela necesitan ayuda. Difundan lo que está sucediendo.
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sábado, 15 de febrero de 2014
La lucha en Venezuela.
Nuestros hermanos en Venezuela necesitan ayuda. Difundan lo que está sucediendo.
El despertar de Venezuela
por Eugenio Gómez-Chico B.
Escribo hoy con preocupación al ver el sufrimiento de mis amigos venezolanos ante los excesos del totalitarismo de Nicolás Maduro. El 12 de febrero debía ser el Día de la Juventud en Venezuela, y se convirtió en un día más de excesos del oficialismo, día en que dos estudiantes murieron en manos de las Fuerzas Militares Bolivarianas.
El gobierno privó de la libertad a estudiantes que se manifestaban de forma pacífica ante la inseguridad, y empleó sus herramientas pseudo-democráticas para pasar sobre la libertad de expresión de estos ciudadanos. La respuesta de los jóvenes fue valiente y admirable, se organizaron para marchar exigiendo la liberación de estos estudiantes. ¿Cuál fe la respuesta del gobierno? Lanzar sus cuerpos militares a desarmar las manifestaciones que se llevaban a cabo de forma pacífica en varias ciudades de Venezuela. Fue así como perdieron la vida estos dos jóvenes, cuyo pecado fue defender su libertad.
A varios días de comenzada la lucha, la situación no parece mejorar. Las fuerzas políticas de la región apoyan al oficialismo con declaraciones sobre los “revoltosos estudiantes” y la “presencia del imperio detrás de las manifestaciones.” Otros tantos prefieren mantenerse callados, indiferentes ante los gritos de auxilio del pueblo venezolano.
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| Foto de Gabriel Salas, estudiante venezolano. |
Parece que a Venezuela le está llegando su momento, le está llegando su primavera, en que por fin la gente se unirá en contra de las arbitrariedades de un gobierno que, si bien supo llegar al poder por la vía democrática en 1999, deja muchas dudas en cuanto a sus ininterrumpidos “triunfos en beneficio del pueblo.”
El inmaduro heredero del régimen oficialista ha tenido problemas desde el inicio. La economía no va como quisiera, y las acciones tele-dirigidas desde Cuba parecen no ser suficientes para mantener la población a raya. La liga está llegando a su límite de tensión, y el pueblo está dispuesto a romperla. No me extraña que sean los jóvenes, la conciencia de toda sociedad, quienes se estén poniendo de pie ante un sistema injusto, sangriento y totalitario.
Pero los medios están tomados, censurados, compelidos a lanzar imágenes al país y al mundo de grandes desfiles del presidente Maduro celebrando lo primero que se le viene en gana, lanzando el mensaje de que las protestas lo tienen sin cuidado, a su vez que mantiene a la población sin posibilidad de comunicación e información vital para organizarse. Es ahí donde entramos nosotros, los activistas de la Libertad alrededor del mundo, para ayudar a difundir lo que en realidad sucede dentro de las fronteras de Venezuela. Está en nuestras manos presionar a la comunidad internacional para pronunciarse en contra de estas arbitrariedades y actos de represión.
Escribo esto no solo para mostrar nuestra solidaridad en Más Por Libertad con el pueblo venezolano, sino para pedirte a ti lector que desde tu trinchera hagas lo propio. Si la sociedad dejamos pasar desapercibidos este tipo de actos, el día de mañana que sean nuestras libertades las que estén en juego será demasiado tarde para levantar la voz. La defensa de la Libertad está en mis manos, ¿y en las tuyas?
viernes, 14 de febrero de 2014
Venezuela: Se cae de Maduro que el pueblo reclama libertad
por Eneas A. Biglione
El pasado 12 de Febrero la sociedad civil venezolana, haciendo gala de una importante madurez cívica, salió decidida a las calles de su país a demostrar que las cosas ya no pueden continuar así, que las políticas intervencionistas y abusivas impuestas por el actual régimen – electo en condiciones particularmente cuestionables y teledirigido desde La Habana – han hecho que el día a día se torne insostenible. El pueblo venezolano, auto-convocado desde las redes sociales, muy pese al fuerte bloqueo de páginas web y las medidas extremas de censura de prensa, se hartó de la impunidad, de la corrupción, de la represión, de la inseguridad rampante, de la violación flagrante y cotidiana de sus derechos humanos, de la destrucción de la divisa nacional, del saqueo a las empresas públicas y del desabastecimiento, entre muchos otros abusos y trabas al desarrollo y la convivencia pacífica.
La fachada democrática del régimen no tardó en terminar de caerse, llamando de inmediato a la brutal represión generalizada por medio de la violencia a través de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el SEBIN y los grupos armados no oficiales que, desde su creación, se dedican a derramar sangre y cometer delitos en las calles con total impunidad. El resultado fueron cientos de encarcelados, tres muertos y un número importante de heridos pertenecientes al valiente movimiento estudiantil en particular y al pueblo venezolano en general. La tolerancia, el diálogo y las libertades individuales fueron pisoteadas una vez más por un régimen que parece dispuesto a aferrarse con uñas y dientes al poder y al costo que sea.
La importancia del tema no es menor. Desde que Hugo Chávez fue electo en 1998, el régimen venezolano ha venido ejerciendo una perversa influencia sobre sus países satélites del socialismo del siglo XXI en el continente americano y ha venido estableciendo alianzas con países de otros continentes cuyo accionar amenaza la integridad futura del mundo occidental. En resumidas cuentas, desde HACER manifestamos total solidaridad con el pueblo de Venezuela, esperando que a la mayor brevedad posible logre reencausar sus esfuerzos hacia un modelo de país verdaderamente efectivo, libre, democrático y sostenible en el tiempo. Del desafío que los venezolanos enfrentan hoy, la lección que rescatamos para toda América Latina está muy clara: un pueblo habla, grita y reforma aquello que está mal. En el proceso, sus cuerpos podrán ser heridos o encarcelados, pero sus almas… jamás podrán serlo.
* Eneas A. Biglione es Director Ejecutivo de la Fundación HACER: www.hacer.org
Fuente: HACER
lunes, 2 de septiembre de 2013
La Ley antilavado, y lo poco que se ha dicho.
por
Eugenio Gómez-Chico B
“Ahora resulta que si uso efectivo, soy
sospechoso”
El
1° de septiembre resultó ser un día caótico para la Ciudad de México. Se nos
juntaron varias marchas, manifestaciones, barricadas y actos de violencia en el
marco de la entrega del Primer Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña
Nieto. Los ojos del país estuvieron en los eventos de urgencia, y pareciera que
nadie se acordó que en esos mismos momentos estaba entrando en vigor el
reglamento de la llamada Ley Antilavado (Ley Federal para la Prevención e
Identificación de Operaciones de Procedencia Ilícita).
¿Pero
en qué nos afecta dicha ley y reglamento? Nuestra libertad de comerciar será
sujeta a fiscalización como nunca antes. A partir de ahora, si decides utilizar
moneda de curso legal, acuñada por el Estado mexicano, podrías ser considerado
sospechoso de lavado de dinero, por lo menos en suficiente medida como para que
el gobierno haya considerado que es mejor revisar de cerca tus actividades. Así
tal cual, utilizar monedas y billetes, pesos y centavos para ciertas
transacciones y a partir de ciertos montos se ha convertido en actividad
satanizada en nuestro país.
Por
mencionar algunos ejemplos de las limitantes que impone esta nueva regulación
se pueden citar los siguientes. En la compra de inmuebles está prohibido pagar
y aceptar pagos en efectivo por más de 8,025
salarios mínimos (equivalentes a 519,699 pesos). En el caso de relojes, joyas,
metales u obras de arte el monto está en 52,131 pesos. En la compra de
vehículos el límite está en 3,210 salarios mínimos (207,879 pesos). El resto
deberá ser pagado a través de otros medios, como son transferencias
electrónicas.
Pero
esto no es todo. La ley también obliga a los establecimientos a recabar datos
de los clientes que realicen alguna de las “actividades vulnerables” y dar
aviso de ello a la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público. Por ejemplo, en cualquier apuesta o sorteo a partir
de 21,047 pesos el establecimiento deberá conservar copia de tu identificación
oficial, y avisar a la SHCP a partir de 42,770 pesos. Lo mismo sucederá en
cualquier prestación de servicios profesionales, y en cualquier servicio de construcción
y desarrollo de inmuebles. Entre los datos que te solicitarán además de tu
identificación están tu nombre, ocupación, y descripción de la actividad que
estas realizando. Además, los montos no se refieren a operaciones individuales,
sino que éstas son acumulables en períodos de seis meses, por lo cual el
establecimiento deberá llevar registro de tus operaciones a través del tiempo,
y aplicar la ley cuando sobrepases dichos montos.
El
lavado de dinero es un problema grande al que se enfrenta no solamente el
gobierno de México, sino la comunidad internacional en general. En este
sentido, la intención de la ley de prevenir y combatir esta práctica no me
parece mala. Lo que me parece reprobable es la solución que proponen, la cual
considero será poco efectiva.
Siendo
realistas, aquellos que se dedican a actividades como el lavado de dinero
conocerán esta ley y encontrarán muchas maneras, como lo han venido haciendo
hasta hoy, de seguir dando la vuelta a las regulaciones y lograr sus objetivos.
Mientras tanto, quienes verdaderamente nos veremos afectados somos los
ciudadanos que comenzaremos a tener expedientes con nuestros datos, actividades
e información personal en manos de entidades privadas y públicas, en las que
quizá no confiemos del todo.
En
esta ocasión hemos perdido una batalla más en el campo de las libertades
individuales. Es solamente una batalla, y aún hay mucho por hacer. Lo
verdaderamente preocupante es que la población parece no darse cuenta, y
aquellos que se dan cuenta pareciera no importarles.
miércoles, 14 de agosto de 2013
101 años de Milton Friedman y su legado para la libertad del mundo de hoy
por Daniela E. Rodríguez
Inspirada por la exitosa celebración continental
del 101 aniversario del nacimiento del Premio Nobel de economía Milton
Friedman, organizada por la Fundación HACER con el apoyo de la Friedman
Foundation for Educational Choice, me fueron surgiendo distintas preguntas
relacionadas al mundo de hoy. Entre ellas: ¿Si las políticas propuestas por el
referido economista han sido tan efectivas, por qué ha sido tan cuestionado su
trabajo hasta el día de hoy?, ¿Por qué se cuestionará tanto su paso por Chile si este país se ha convertido en el más
desarrollado y libre de toda América Latina? Y finalmente, la duda que
realmente me ha dejado pensando durante unos cuantos días, es: ¿Qué hubiese
dicho Friedman si hubiera visitado la Argentina de hoy?

En relación a la primera pregunta, me ha
quedado claro que la amplia mayoría de los ataques dirigidos hacia Friedman, no
han logrado superar el terreno de lo personal. La solidez de sus argumentos y
la inusual capacidad de debatir del economista norteamericano, imposibilitaron
que fuera de otra forma. Una clara muestra de lo dicho es el programa especial
que el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales le dedicó a Milton Friedman en la
televisión argentina desde su producción Bajada
de línea, programa nro. 152 de Enero de 2013. Durante el mismo, se presentó
a los televidentes una visión carente de toda objetividad periodística, donde
se intentó atacar al economista como persona, intentando vincularlo a supuestas
propuestas “neoliberales” que no guardan relación alguna con la escuela de
Chicago, y realmente no se esgrimió ningún argumento económico contra sus
propuestas. Si el análisis se hubiera centrado en evaluar la efectividad de sus
propuestas económicas, habría sido realmente difícil criticarlo.
En relación a la segunda pregunta, hoy en día
Chile se ha convertido en el país más desarrollado y libre de toda América Latina.
El prestigioso Índice de Libertad
Económica de la Heritage Foundation
de Washington DC, confecciona un ranking que analiza un total de 180 países del
mundo, ubicándose en los primeros puestos aquellos países con mayor libertad
económica y en los últimos puestos, aquellos países con menor cantidad de ésta.
Chile ocupa el merecido puesto número 7 de todo el ranking, convirtiéndose así
en el país más libre de toda la región. En contraposición, Venezuela ocupa el
puesto número 174 y Cuba el puesto número 176. Argentina, nuestro país, se
encuentra en el lamentable puesto número 160 y empeorando cada año. La
conclusión final del ranking es que aquellos países con mayor libertad
económica, son países donde los niveles de pobreza son más reducidos. Ninguno
de los cuatro gobiernos de izquierda que administraron Chile luego de la era
Pinochet, se atrevieron a dar marcha atrás a las políticas económicas aplicadas
por los Chicago boys de Friedman.
Llegamos entonces a la tercera y más compleja
pregunta. ¿Qué nos hubiese recomendado el Premio Nobel si hubiera visitado la Argentina
K de hoy? Sería bastante difícil que Friedman comprendiera cómo los argentinos hemos
permitido que se llegue a la insostenible situación económica actual, pero haremos
el intento de contrastar las principales políticas económicas impuestas desde
el sillón presidencial y los grandes postulados que el mundo ha heredado del
gran economista.
Durante los últimos diez años, el gobierno K ha
venido aislando nuestra economía del resto del mundo, desperdiciando así un
momento único de bonanza económica para el principal sector de nuestra
economía, el primario, y privando a nuestros consumidores de beneficiarse de
las ventajas comparativas – léase acceso a productos de menor precio – de otros
países y ahorrando a nuestros empresarios la necesidad de eficientizarse. La
escuela de Chicago no sólo promueve los beneficios de la apertura económica
para alcanzar un desarrollo sostenido, sino que sus seguidores lograron abrir con
gran éxito y de manera unilateral, las fronteras de Chile a todos los productos
provenientes del resto del mundo.
Probablemente, al célebre economista norteamericano
le parecería insólita la manera en que el actual gobierno ha logrado ahogar con
sus canibalescas políticas recaudatorias, las que otrora fueran importantes
industrias: la ganadera y la cerealera, por ejemplo – que nos llevó en su
momento a ganarnos el título de “granero del mundo” – mientras que hoy los
argentinos debemos importar trigo para satisfacer la demanda interna de pan. Por
el lado del gasto, si Friedman pudiera analizar de cerca los detalles
relacionados a la batería de subsidios, estatización de empresas y costosísimos
planes sociales que la administración K ha puesto sobre los hombros de los
contribuyentes argentinos, realmente se escandalizaría. “No existe tal cosa
como un almuerzo gratis” fue la máxima de Friedman que refutó la existencia de los
servicios públicos “gratuitos” y que llamó a mantener minimizado el tamaño del gasto público.
Indudablemente, nuestro homenajeado se hubiera
quedado perplejo si hubiese escuchado a Cristina Fernández de Kirchner – y a una
de sus cómplices, Mercedes Marcó del Pont, actual Presidente del Banco Central
de la República Argentina – afirmar que la emisión monetaria no guarda relación
alguna con la inflación. Recordemos que fue Friedman quien estableció un
postulado fundamental al respecto: “la inflación es siempre y en todas partes
un fenómeno monetario”. Si el genial economista estuviera equivocado, los
gobiernos de los países pobres del mundo podrían emitir una gran cantidad de
moneda y repartirla entre todos sus ciudadanos, acabando de ese modo con la
pobreza de una vez y para siempre.
Conociendo el monumental legado de nuestro
visitante en el ámbito educativo,
seguramente se hubiera interesado en conocer las características de nuestro
sistema escolar. Aquel sistema que tiene la responsabilidad de capacitar a los más
jóvenes para alcanzar el éxito laboral, e idealmente prepararlos para elegir en
el futuro a quienes administren mejor nuestro país. Y quizás en este terreno se
encontraría con la mayor desilusión: no sólo no hay ningún tipo de debate
constructivo en relación a la calidad de nuestra educación, a la capacitación
de los docentes, o a la posibilidad que los padres puedan optar por pagar
colegios privados con fondos públicos – los exitosos vouchers educativos cuya
utilización propuso el Nobel – sino que el actual gobierno ha logrado manipular
el contenido de los planes de estudio para diseminar un discurso único apuntado
a demonizar la economía de mercado, la libre empresa, las instituciones
democráticas, a acabar con todo rasgo de educación cívica y a alimentar un
malintencionado revisionismo histórico, con el objetivo de producir
generaciones enteras de jóvenes que no vean la necesidad de cuestionar los
atropellos de los que somos víctimas e incapaces de evitar que el actual
gobierno se eternice en el poder.
Comprendiendo la importancia de las
contribuciones de Milton Friedman al ámbito de las políticas públicas exitosas,
se puede entender claramente por qué regímenes autocráticos como la actual
administración K en Argentina, acostumbrada a impulsar medidas populistas y a
imponer todo aquello que el socialismo del siglo XXI le dicta desde el
exterior, le tiene miedo a las enseñanzas del premio Nobel de economía 1976. Ya
disipadas las dudas, promovamos su gran legado de libertad.
* Daniela E. Rodríguez es Licenciada en Ciencia Política egresada de
la Universidad de Villa María en Córdoba, Argentina y colaboradora del equipo
de investigación de la Fundación HACER de Washington DC.
Fuente: HACER
lunes, 12 de agosto de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Lecciones del fracaso de la primavera árabe egipcia para América Latina
por Daniela E. Rodríguez
Las manifestaciones de
insatisfacción de la sociedad civil en Argentina y Brasil son cada vez más
frecuentes y multitudinarias, y han sabido dejar huellas profundas en nuestros
conciudadanos que observan en los respectivos gobiernos una falta total de
efectividad en materia de gestión, un altísimo grado de corrupción sin
precedentes y la adopción de políticas públicas que violan sus derechos fundamentales
de manera directa. Ante semejante escenario, podemos hablar de una profunda
crisis de las democracias representativas latinoamericanas. Nos preguntamos
entonces ¿Cuáles son las lecciones que América Latina debería aprovechar del
fracaso de la primavera árabe en Egipto? La primera está más que clara: un
sistema democrático es condición necesaria pero no suficiente para la
estabilidad de un país. La prueba está en la gran velocidad con la que un grupo
grande de supuestas democracias latinoamericanas se han convertido en
auténticas tiranías de la mayoría. La segunda lección – que para la gente en
nuestra región va a resultar un poco más difícil de asimilar – es muy útil: lo
que hoy se necesita para que nuestros países latinos progresen es una saludable
economía de mercado y un sólido estado de derecho.
Si bien las
manifestaciones de descontento tienen características propias en cada país, y
las protestas se han venido desencadenando por cuestiones íntimamente
relacionadas a la problemática local, tienen similitudes que no pueden
obviarse: a) Todas han surgido de las redes sociales y han utilizado tecnología
avanzada de dispositivos móviles, con la suficiente espontaneidad, es decir sin
mediar estridentes intereses políticos. b) Sus protagonistas, representantes de
todas las edades pertenecientes en su mayoría a la clase media, demandan
cambios económicos, políticos y sociales efectivos. c) Existe un hartazgo
generalizado en cuanto a seguir manteniendo gobiernos sobredimensionados y
deficientes y burocracias altamente corruptas, pagando infernales tasas
impositivas que tan sólo logran generar una mayor desigualdad y un profundo
estancamiento económico.
En pleno siglo XXI, la
crisis del Estado de bienestar se está haciendo cada día más evidente y
profunda. Mientras los socialistas reinantes se limitan a pregonar acerca de
las virtudes de una supuesta igualdad, nosotros, la sociedad civil, no logramos
encontrar dicha igualdad por ninguna parte. El problema es que más allá de la
retórica, a la hora de evaluar los resultados y ver el abismo económico al que
se dirigen nuestros países, pareciera que los supuestos progres hablaran de
hacernos a todos igualmente pobres. Como diría Fernández de Kirchner en
Argentina: “pobreza para todos y todas” excepto para la clase dirigente…
Éstos últimos se encargan de robar nuestros aportes y se dan el gusto de
pesar nuestro dinero en balanzas, para no perder el tiempo contándolo, y de
inaugurar bóvedas blindadas repletas de efectivo. El 8 de agosto próximo los
argentinos tomarán las calles de las principales ciudades del país y del mundo
una vez más para declarar inadmisible esta situación.
En Brasil las
protestas, para nada pacíficas, transcurren luego que el Partido de los
Trabajadores (PT) ha permanecido más de una década en el poder. El mismo PT
desde el que se creó el Foro de Sao Paulo en 1990, nucleando a partidos
políticos y movimientos terroristas de izquierda alentados desde Cuba a
alcanzar el poder y retenerlo a cualquier costo. Mientras tanto, la
administración Rousseff alardea acerca de la corrupción que dice saber
combatir, juzgando y encarcelando a funcionarios corruptos del gobierno
anterior. Siendo el gran detalle, que Luiz Inácio “Lula” Da Silva, capo
responsable del escándalo de las mensualidades pagadas para comprar el voto de
buena parte de los legisladores de oposición, continúa libre y gozando de total
impunidad. Hasta hace muy poco, el “modelo de Lula” parecía ser el modelo
soñado por todos los políticos jóvenes en América Latina. Hasta Henrique
Capriles Radonski decía querer aplicarlo en Venezuela si no le volvían a robar
las elecciones. Con un Brasil indignado y en llamas nos preguntamos ¿Qué modelo
suscribirán hoy en día?.
Es así entonces como
buena parte de los ciudadanos de Argentina y Brasil se impacienta y enfurece,
inmersa en una situación en la que no pueden gozar, ni siquiera, de los
servicios mínimos que les corresponden a cambio de sus impuestos. El
transporte, la salud, la educación y la seguridad pública que se les procuran,
son pésimos, teniendo además que soportar el descaro con el que sus gobernantes
multiplican mágicamente sus patrimonios delante de sus narices. Sin lugar a
dudas, el estancamiento de la clase media, el abuso de los fondos públicos y la
ineficiencia de los escasos servicios ofrecidos, han sido los principales
detonantes de las multitudinarias movilizaciones en Sudamérica. Realmente no
debería asombrarnos esta situación, porque el socialismo global se caracteriza
por empobrecer a los ciudadanos mientras se enriquecen los dirigentes, por
coartar las libertades fundamentales mientras preserva la corrupción y el
narcotráfico – una de sus principales fuentes de financiación.
Algo queda claro en el
escenario que estamos sufriendo y es que los ciudadanos están dispuestos a
salir a reclamar por lo que les corresponde. A la hora de analizar si estos
gobiernos socialistas empezarán o no a tomar medidas propias de otros
decididamente dictatoriales, tal como lo han hecho el comunismo y el fascismo
en otras partes del mundo, somos verdaderamente pesimistas. Sin ir demasiado
lejos en la región, Rafael Correa en Ecuador ha optado por el camino de la
re-reelección presidencial y ha resultado electo por tercera vez, violando
olímpicamente lo establecido en la carta magna de su país (y disfrazando toda la
operación de “primera reelección” al haber mediado una reforma constitucional).
El próximo en intentar exactamente la misma estrategia será Evo Morales, muy
pese a la prohibición establecida por la Constitución Política del Estado
boliviano de ser reelecto más de una vez y a la promesa que él mismo hizo de no
ser candidato presidencial nuevamente.
El caso particular de
Egipto, en el que ni una primavera árabe los pudo ayudar, nos deja a
todos una clara enseñanza: la estabilidad económica del capitalismo y la
estabilidad institucional de un estado de derecho en el que las minorías se
sientan representadas, es lo que nuestros países necesitan. El estado de
bienestar puede aparentar que funciona por un tiempo pero siempre termina
fracasando. Mientras nuestros gobernantes más nos presionen para lograr
perpetuarse en el poder, más riesgo corren de inaugurar una auténtica primavera
latinoamericana de efecto dominó.
* Daniela
E. Rodríguez es Licenciada en Ciencia Política egresada de la Universidad de
Villa María en Córdoba, Argentina y colaboradora del equipo
de investigación de la Fundación HACER de Washington DC.
Fuente: HACER
martes, 9 de julio de 2013
En defensa de la educación privada
Por Diego
Sánchez de la Cruz
Carlos Alberto Montaner escribe sobre las quejas de los
estudiantes chilenos. Como la cuestión es de relevancia para otros países
iberoamericanos, cabe entender su defensa del lucro en la educación y de la
educación privada en clave mucho más amplia, por lo que las lecciones de este
artículo deben extraerse también en lugares como España, donde el debate está
instalado en términos muy similares.
Los jóvenes demandan buenas universidades y enseñanza de calidad, pero no
quieren pagar por esos servicios. Exigen que otros se los paguen (Eso siempre
es estupendo). Tienen 18 años o más. Son mayores de edad. Pueden votar, elegir
y ser electos, ir al ejército, casarse sin autorización de nadie, crear
empresas, invertir, engendrar hijos a los que están obligados a cuidar, ir a la
cárcel si cometen delitos, consumir alcohol o tabaco, pero suponen que la
responsabilidad de pagar por su educación es cosa de otros. Son, o deben ser,
adultos responsables en todo, menos en eso.
Realmente, es una conducta incoherente o, por lo menos, extraña. ¿Por qué
el conjunto de la sociedad debe pagar los estudios universitarios de una
minoría de adultos privilegiados que, a partir de la graduación, ganará una
cantidad de dinero considerablemente mayor que la media de quienes no han
pasado por esos recintos académicos? ¿No es una hiriente inmoralidad que los
trabajadores de a pie paguen con sus impuestos los estudios de quienes luego
serán sus jefes y empleadores?
Pero hay otra incongruencia todavía peor: los estudiantes universitarios
chilenos pretenden que la educación no pueda ser objeto de lucro. Si Platón y
Aristóteles hubieran ejercido su magisterio en el Chile de estos tiempos, y no
en la Atenas de los siglos V y IV antes de Cristo, los hubiesen acusado de
codiciosos explotadores por haber creado la Academia y el Liceo con el
propósito de ganar dinero formando a sus alumnos.
Los estudiantes chilenos no advierten que están planteando un
contrasentido. No hay nada moralmente censurable en el lucro. Lucro es sinónimo
de logro, de misión cumplida. Si ellos quieren una educación de calidad,
creativa, original, oficiada por profesores competentes, la mayor parte de las
veces tendrán que atraer a los mejores con buena remuneración, con
reconocimientos públicos y con posibilidades de enriquecimiento.
Hay algunos seres excepcionales, dotados de una intensa vocación,
generalmente religiosos, dispuestos a enseñar por un plato de comida, una cama
de tabla y dos palmos de techo, pero son pocos. A Einstein lo reclutaron en
Princeton enviándole un cheque en blanco que él rellenó a su capricho.
¿Dónde está la falta en que unas personas decidan crear una empresa para
vender enseñanza si hay otras criaturas dispuestas a pagar el precio que les
piden para adquirir esos conocimientos? ¿Por qué es inmoral vender educación y
no vender agua, comida, medicinas o zapatos, bienes, sin duda, más importantes
para la supervivencia que los conocimientos universitarios?
El argumento de que las universidades privadas con fines de lucro a veces
no tienen suficiente calidad y deben clausurarse carece de sentido. Tampoco
cerramos los restaurantes malos con fines de lucro, y mucho menos los comedores
populares, que suelen servir unos platos espantosos a los indigentes. ¿Por qué
no permitir que los consumidores de esos servicios educativos decidan
libremente con su dinero cuáles universidades triunfan y cuáles fracasan?
Hay algo terriblemente autoritario e hipócrita en el comportamiento y las
demandas de esos estudiantes. Lo terrible es que ellos, que esperan que otros
les paguen sus estudios, y que condenan a quienes están dispuestos a arriesgar
su capital y su trabajo para crear instituciones educacionales lucrativas,
cuando terminan sus carreras suelen o intentan convertirse en profesionales
económicamente exitosos. Para ellos el lucro sólo es malo cuando lo persigue el
otro. Eso se llama cinismo.
Este artículo fue publicado originalmente por el autor en su blog http://diegosanchezdelacruz.wordpress.com
el 2 de julio de 2013.
viernes, 5 de julio de 2013
Mente de cazadores-recolectores
por Gabriela Calderón de
Burgos
¿Por qué políticas públicas de
comprobado fracaso siguen siendo populares? Una respuesta novedosa es aportada
por la psicología evolutiva. Leda Cosmides y John Tooby de
la Universidad de California en Santa Barbara lideran un centro de
investigaciones que trata de comprender cómo ha evolucionado la mente humana.
Los dos expertos, que recientemente visitaron Galápagos para participar en una
reunión de la Sociedad Mont Pelerin, han llegado a la conclusión que seguimos
pensando como cazadores-recolectores en un mundo moderno.1
Cuando los seres humanos
vivían en sociedades de cazadores-recolectores (25-50 miembros), les convenía
una serie de comportamientos que en una sociedad moderna son evidentemente
contraproducentes. Por ejemplo, a los cazadores-recolectores les convenía
centralizar la carne obtenida en las cacerías dado que no tenían tecnología
para almacenarla, y conseguir la carne dependía mucho de la suerte que tenga cada
cazador-recolector. Además, como todos sabían que de vez en cuando tenían una
mala racha, podían “comprar” algo de carne para los días de “mala suerte”
sacrificando un poco de carne en los días de “abundancia”. Aquellos que se
esforzaban menos porque igual iban a obtener la misma cantidad de carne que los
que trabajan más podían ser monitoreados de cerca y castigados si intentaban
aprovecharse del trabajo de otros.
De la misma forma, el control
de alquileres tiene sentido para nuestras mentes de cazadores-recolectores:
Si un individuo es víctima de mala suerte, aquellos que tienen recursos de más
—los propietarios de las viviendas— deberían compartir con los más necesitados
y se debe utilizar la fuerza del Estado para castigar a los propietarios que violan
esta regla de distribución.
Pero ya no vivimos en
sociedades de pequeños clanes. El contexto ha cambiado radicalmente en un
periodo muy breve de la historia de la raza humana. Ahora vivimos en sociedades
donde nos relacionamos con un sinnúmero de personas anónimas.
En este contexto moderno,
¿realmente ayuda el control de alquileres a los que no tienen vivienda? Resulta
que el control de alquileres tiene efectos secundarios no intencionados:
desalienta la construcción de viviendas de alquiler y alienta a los
propietarios de las viviendas existentes a evitar ofrecerlas en el mercado. La
consecuencia es que se reduce o estanca la oferta de viviendas de alquiler y se
disparan los precios de aquellas unidades ofertadas en el mercado negro.
No obstante, apoyar el control
de alquileres hace que nosotros con nuestras mentes de cazadores-recolectores
nos sintamos bien, aún cuando esta política esté perjudicando a los más
necesitados.
Sin embargo, no estamos
condenados a vivir como cazadores-recolectores desorientados en un mundo
moderno. Desde Adam Smith, los economistas han comprendido que el
intercambio voluntario entre individuos que buscan promover su propio bienestar
y el de sus seres queridos, fomenta de manera sistemática —aunque no
intencional— el bienestar social. Instituciones modernas como el dinero, los
contratos y los derechos de propiedad privada permiten que individuos alrededor
del mundo ya no dependan de una pequeña banda para sobrevivir, sino de una
amplia red de desconocidos en los cuales confían para un sinnúmero de productos
y servicios que hoy consideramos esenciales.
Pero lo que los economistas
han comprendido, nuestras mentes no están diseñadas para reconocerlo de manera
intuitiva. Por eso es de suma importancia domar nuestro cazador-recolector
interno con una educación básica en economía.
Gabriela
Calderón es editora de ElCato.org,
investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).
Este artículo fue publicado
originalmente en El Universo (Ecuador) el 5
de julio de 2013.
Referencia:
1. Cosmides, Leda. “Evolutionary Psychology,
Moral Heurestics, and the Law”. Heuristics and the Law. 2006. Dahlem
Workshop, Reporte 94. MIT Press, Cambridge, MA.
viernes, 28 de junio de 2013
“Derecho al olvido” v. Libertad de expresión.
por
Eugenio Gómez Chico B
Por ello, es posible que la opinión
del Tribunal sea correcta al quitarle la responsabilidad a Google y “negar” el
derecho al olvido del ciudadano. Sin embargo, NO es en virtud de defender la
libertad de expresión, sino derivado de la existencia o inexistencia de
regulación sobre la materia, aunado al ejercicio de un debido proceso legal.
Suena bien y viste bien políticamente evocar derechos como la libertad de expresión para apuntalar las decisiones de un tribunal; pero, no hagamos uso indebido de estos conceptos, de lo contrario éstos caerán en una “prostitución conceptual” que les quitará todo valor intrínseco.
“El abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión
Europea (UE) Niilo Jääskinen aclaró que Google no es responsable de los datos
personales incluidos en las páginas web a las que remite su servicio de
búsqueda y que la normativa europea no ampara el derecho al
olvido (…) por lo que Google no tiene obligación de eliminar información legítima y
legal que se ha hecho pública, porque traería consigo una injerencia en la
libertad de expresión.”
Pongamos
en contexto el párrafo. Un ciudadano español se dio cuenta que al buscar su
nombre en el motor de Google, éste arrojaba como resultados vínculos a una
inserción de 1998 en un periódico, relacionada con la subasta de algunos bienes
que le fueron embargados, en virtud de una deuda con la seguridad social. Esto
fue el inicio de una “aventura” por lograr ejercer lo que se llamó el derecho al olvido, la cual culminó ayer
en los términos que menciona el párrafo inicial.
Los
detalles del caso no nos son relevantes en este momento, pero el posible
conflicto entre dos derechos es interesante para analizar. ¿Existe realmente un
choque entre el derecho al olvido y la libertad de expresión? Intentemos
entender a qué se refieren estos términos contrapuestos.
La
búsqueda de este ciudadano por ocultar su pasado nos da una noción de a qué se
están refiriendo con el derecho al olvido. Pareciera que se está legitimando al
titular de un dato personal a decidir si dicha información se mantiene pública,
en especial si considera que le afecta en su reputación o por el paso del tiempo
ya no es una información relevante. Si bien el derecho existe, ha sido
reconocido por legislaciones como la argentina y la española en el marco de
leyes de protección de datos personales, e incluso parece ser la base de la
prescripción de registros en un buró de crédito, existe un gran área gris
respecto a sus alcances y aplicabilidad que incluso ponen en duda su verdadera
calidad de derecho.
La
libertad de expresión, por su parte, tiene un origen mucho más antiguo, y de
este derecho fundamental derivan otros como es la libertad de prensa. Según la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda
índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en
forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y
gusto. Sin embargo, está claramente limitado por el respeto a los derechos
o la reputación de los demás.
Poniéndolo
en términos sencillos, si en el ejercicio de mi libertad de expresión afecto
los derechos de otro, pareciera que éste tendría legitimidad para ejercer su
derecho al olvido. Siendo éste un ejemplo más de concurso de derechos en que se
suele privilegiar el “bien mayor”. Podemos así regresar a nuestra pregunta
inicial sobre la existencia del choque entre estos derechos. En generales esta
oposición es probable, y mucho, pero en el asunto específico del ciudadano
español me atrevo a decir que no es el caso. La publicación que dio origen a
esta “aventura” fue realizada en virtud de una orden judicial, de un
procedimiento legal, y no por el ejercicio de una libertad de expresión.
Suena bien y viste bien políticamente evocar derechos como la libertad de expresión para apuntalar las decisiones de un tribunal; pero, no hagamos uso indebido de estos conceptos, de lo contrario éstos caerán en una “prostitución conceptual” que les quitará todo valor intrínseco.
viernes, 7 de junio de 2013
Pensar la educación, pensar la libertad
En los último años parece existir un consenso
básico entre la clase política mexicana: México necesita mejorar y renovar
urgentemente su sistema educativo si aspira a romper el ciclo de pobreza –y sus
inevitables consecuencias- en el que vive más de la mitad de su población.
Si bien lo anterior no denota de manera alguna un
problema nuevo, la creciente urgencia por resolverlo es sin duda un aliciente
para creer que al fin puede empezar a mitigarse. Y es que si la educación es el
factor por excelencia que propicia la movilidad social de cualquier comunidad,
relegar su importancia dentro de la agenda nacional sería desastroso.
No es exagerado entonces afirmar que hoy día en
nuestro país las escuelas distan mucho de ser el proyecto transformador que
potencie el desarrollo social. Por el contrario, las aulas no son más que el
reflejo de la marginación y dejación de la comunidad en la que se encuentran.
Es así como a tan sólo unos días de tomar posesión
como presidente de México, Enrique Peña Nieto propuso una arriesgada, aunque insuficiente
para las dimensiones del problema, reforma educativa que busca redirigir en su
totalidad el control de la educación a manos del Estado.
Y aunque va más allá del alcance de este artículo
hacer un análisis íntegro de las propuestas incluidas en la reforma, conviene
resaltar algunos datos duros que sólo ilustran la imperante necesidad de que el
Estado mexicano asuma con firmeza la dirección de la educación. En México, de
cada 100 niños que ingresan a educación básica sólo 64 acaban primaria, alrededor
de 50 la secundaria, 24 el bachillerato y apenas diez una licenciatura. Cifras
así sólo pueden instar a actuar.
Por ello, para ganarle la batalla a la pobreza, al
subdesarrollo y a la violencia, primero hay que ganarle la batalla cultural a
la mediocridad y a la irresponsabilidad. Hay que entender que nada cambia en la
medida que las cosas se abandonan a su propia dinámica y que la educación es el
motor que acelera la evolución progresiva hacia mejores niveles de vida.
Ya se verá en los años venideros si la reforma revitaliza la educación
en nuestro país, pero por lo pronto, darle el justo lugar que merece sin duda
ayudará a crear un verdadero cambio con base en una visión integral que
eventualmente arraiguen en la comunidad la cultura de pensar la educación para
transformarla en libertad.
viernes, 31 de mayo de 2013
miércoles, 29 de mayo de 2013
Bitcoin: ¿Acaso es delito?
por Eugenio Gómez Chico B
Mucho se ha escuchado últimamente
sobre la subida y caída de precios de una moneda no centralizada llamada
Bitcoin. Los cambios en su valor obedecen a distintos factores: especulación,
familiarización de la gente con la moneda, expansión de entidades aceptantes,
etc. Poco a poco Bitcoin se va volviendo una realidad del nuevo milenio en la
esfera financiera.
Pero la idea de una moneda no
controlada por el Estado no es algo nuevo. Digamos que el hecho de que tu
dinero deje de valer de un día a otro por decreto ejecutivo no es algo que le
gusta mucho a la gente. Así, por una u otra razón han surgido iniciativas de
monedas acuñadas por entidades privadas que buscan facilitar el comercio y
dejar de depender para su valor en un ente todopoderoso llamado el Estado. Hoy
Bitcoin es la moneda de este tipo que más inercia tiene, sin embargo existen
miles otras, algunas muy locales y otras no tanto. Ithaca Hours, Phoenix
Dollars y Digital Gold Currency (DGC) son solo algunos ejemplos, y ante ellos
¿cómo reacciona el Estado?
Bernard Von Nothaus se despertó
hace casi cuarenta años con la noticia de que Nixon había dado por terminado el
sistema Bretton-Woods, y suspendió la convertibilidad del dólar en oro. Como a
muchos, para Bernard este acto unilateral le pareció una vil confiscación de la
capacidad de compra del individuo. Muchos se quedaron de brazos cruzados, él
decidió actuar.
Von Nothaus decidió fundar la Organización
Nacional para la Abolición de la Ley de Reserva Federal y la Ley Fiscal
(NORFED) y en 1998 esta organización sacó al mercado una moneda
descentralizada, los Liberty Dollars. Al inicio, esta moneda no era más que
recibos por una cantidad de plata almacenada. En realidad, eran muy pocos
quienes usaban estos recibos como circulante para pagar en transacciones.
Siendo así, al gobierno no le quitaba el sueño lo que hacían estos locos. Pero
los Liberty Dollars evolucionaron.
NORFED decidió comenzar a
circular la plata que tenía en forma de monedas y emitió paralelamente billetes
para facilitar las transacciones y aumentar el alcance de la moneda. En estos
años, la Fed se dedicó a hacer lo que consideró conveniente, y el dólar americano
comenzó a perder valor. Fue así como la popularidad de los Liberty Dollars
despegó, pero no tardó mucho para que el gobierno parara el problema
enarbolando el argumento que lo que hacía NORFED era falsificación. (En lo
personal, no sé quién se confundiría entre los billetes verdes de la Fed y la
colorida variedad de los Liberty Dollars, pero eso no es asunto que nos
concierna ahora)
El FBI decomisó más de doscientos
kilos de plata y toneladas de moneda, a la vez que comenzó un proceso en contra
de Von Nothaus y compañía que tras cuatro años se ha convertido en condena. Bernard
pasará veinticinco años en la cárcel, condenado como “terrorista local,” por
haber querido hacerle competencia “en el país de la Libertad” al principal
monopolio estatal, la acuñación del instrumento por el que se mide el valor de
todo.
Ahora es Bitcoin quien está en la
mira. Les doy la razón, ya comenzó a cobrar fama, más de la que pueden
controlar. Si bien Mt. Gox, el principal bróker de Bitcoins con base en Japón,
está “un poquito” fuera de la jurisdicción de EUA, lo cierto que ya comenzaron
a limitar sus operaciones al prohibir a plataformas como Dwolla toda
transacción con Mt. Gox.
Volvemos a la pregunta: ¿acaso es
delito acuñar moneda de forma paralela al gobierno? La respuesta hoy, nos guste
o no, es que sí es un delito según las leyes (protectoras del monopolio
estatal) en la mayoría de los países del mundo. Que esto deba cambiar opino que
sí; que lo vaya a hacer pronto… es otra historia.
¡Ya veremos qué pasa con Bitcoin!
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